Muy buenos gossos y magantos:
Una vez recuperado de la paliza de Moratalla, vuelvo a la carga para enfrentarme con el próximo reto en la QH. Aunque no he dejado de salir con la flaca, siguiendo un plan de transición de 10 dias, noto que la sensación de fatiga y sobrecarga ha pasado, y ahora empiezo a rodar con mejores sensaciones que incluso antes de Moratalla. Los rodajes a intensidad 80/85% apenas noto sufrimiento, aún con las series mas largas, la fatiga es mínima, y la recuperación inmediata. En cuanto a los aeróbicos entre el 65/75%, con viento, puertos suaves, repechones, etc. , el desgaste es escaso y la velocidad media final no suele bajar de 30 km/h.
Esto me da fuerza, moral y confianza para el próximo objetivo.
Quisiera comentaros también lo que creo me sucedió en Moratalla, y aunque finalmente conseguí entrar con el tiempo de diploma de oro, el cual fué ajustado, pienso que el planteamiento fué equivocado.
La salida fué bastante buena, me mantuve en el pelotón principal durante los primeros 10 minutos, el ritmo era bueno y las pulsaciones dentro de la normalidad hasta que empezamos el 1º puerto, intentar subir con un segundo grupo a ritmo alto 80%, aunque sin ir agobiado, hizo que desde ese momento mi transpiración se elevase. El tramo nuevo y pestoso se complicó con problemas con el desviador delantero, me descolgué del grupo y seguí al ritmo que me permitía el desarrollo con el plato 36, pues como he dicho el desviador me obligaba a realizar los cambios con la cadena muy cruzada, e intentaba evitar una avería. Esto y la alta temperatura también hizo aumentar mi estrés así como las pulsaciones.
Conseguí llegar al avituallamiento de Letur (km 100), con 3:37, y una media superior a 29 km/h., pero aún quedaban 70 kms. y Benizar. 20 minutos después "monsieur mazó" como dice Perico Delgado apareció en forma de deshidratación supina, que se acrecentó en el puerto durante la ascensión, hasta en 8 ocasiones tuve que bajar de la flaca y andar, para evitar los calambres y rampas que me inflingían los isquiotibiales. Consigo coronar, y ya desde Letur que notaba los síntomas de sequía, no he parado de beber sobre todo sales y agua, así como me he cascado dos geles seguidos. Ahora ya solo me queda intentar llegar de la mejor forma posible. Voy parándome en todos los avituallamientos existentes, llenando a tope los bidones para rehidratarme mas amenudo. Finalmente consigo llegar al collado de los Alamos y noto cierta recuperación, paso por el cartel de los últimos 10 kms. y al mirar el reloj me quedan 15´30¨, no va a ser fácil, pero no es imposible. Me escondo detrás del manillar y me lanzo en bajada kamikaze. Reconozco que no soy bajador, pero conozco esta bajada y la flaca es distinta a las otras ocasiones, pues en Ayora el descenso del último puerto, la bici se comportó de forma sobresaliente en las trazadas y curvas herradura. No se cuantos me siguieron o cuantos adelanté en este descenso frenético, iba como poseido, sin pensar en las consecuencias de una caida. Confieso que iba borracho de velocidad, y arriesgando como nunca en mi vida cicloturista, incluso ya en llano, sprinté en el tramo final. El objetivo se consiguió con un margen de 90 segundos.
Ahora ya en frío, observando las cifras que registró el ciclocomputador, creo que con una planificación mas conservadora, tipo diesel de menos a mas, aún con el problema mecánico, el tiempo habría bajado varios minutos, y los problemas físicos posiblemente ni se hubieran originado.
CHEEEE SI QUE´S VERITAT!
TU SI QUE SABS!
miércoles, 3 de junio de 2009
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